lunes, 8 de diciembre de 2025

El camino que conectó Cutervo con el Perú


La plaza de armas está llena de gente. Los balcones de las casonas parecen latir con las familias que los ocupan. Las autoridades e invitados ya ocupan los asientos de honor en la soleada plaza de armas de Cutervo. 1927 está pronto a terminar. El capitán José Aurelio Jaramillo Lazarte inicia su discurso y deja testimonio de la trascendencia de dos sucesos importantes que, providencialmente, están confluyendo. Uno es la caída del bandolerismo.
Capitán Jaramillo Lazarte con autoridades
de la Junta de Conscripción Vial de Cutervo

El coronel Antenor Herrera, al mando de la novel guardia civil, había instalado su base de operaciones en junio. Anteriores misiones militares y de la gendarmería no alcanzaron a someter a todos los terratenientes y sus paramilitares que asolaban la región desde 1924. Pero Herrera llegó a Cutervo con sendos batallones y una estrategia clara. Así, en estrecha coordinación con las fuerzas del ejército del coronel Valdeiglesias, en noviembre, capturan a las bandas y sus cabecillas: los hermanos Vásquez, los Barón, Epifanio Arrascue y, ¡por fin!, al ya mítico terrateniente Eleodoro Benel.

El segundo hecho trascendental fue la llegada del primer camión a la ciudad. Estrenando así la carretera construida por los cutervinos bajo la dirección de la Junta de Conscripción Vial que dirigía el mismo alcalde Castro Castro. Así pues, el espíritu de júbilo volvía a reinar en Cutervo, no solo por los nuevos vientos de paz, sino también porque el progreso se abría camino, literalmente.